Más allá de las prohibiciones: por qué el Consejo de Europa rechaza las restricciones generales a las redes sociales para menores

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Mientras los gobiernos de todo el mundo se enfrentan a las complejidades de la seguridad infantil en la era digital, está surgiendo una tendencia creciente de “prohibiciones generales”. Desde Grecia hasta los debates en toda la UE, los responsables políticos se inclinan cada vez más hacia restricciones basadas en la edad para limitar el acceso de los menores a las redes sociales. Sin embargo, un conjunto reciente de recomendaciones del Consejo de Europa (CoE) sugiere que estas medidas radicales pueden ser más contraproducentes que protectoras.

Los riesgos de la sobrerregulación

La presión por prohibiciones totales a menudo pasa por alto la realidad práctica de cómo se comportan los niños en línea. La evidencia del Reino Unido y Australia indica que las restricciones excesivas frecuentemente resultan contraproducentes: en lugar de mantenerse seguros, los niños a menudo encuentran formas de eludir las reglas, empujándolos hacia entornos en línea marginales y no regulados que son mucho más peligrosos que las plataformas convencionales.

Además, expertos y organizaciones como Save the Children advierten de “graves consecuencias no deseadas”. Para muchos, en particular los jóvenes marginados que carecen de sistemas de apoyo fuera de línea, Internet es un salvavidas vital para la información, la comunidad y el apoyo a la salud mental. Una prohibición total podría cortar inadvertidamente estas conexiones esenciales.

Un enfoque de la seguridad en línea basado en los derechos

El 8 de abril, el Consejo de Europa adoptó recomendaciones que ofrecen un camino diferente a seguir. Si bien el CoE exige una mayor responsabilidad de las plataformas, enfatiza que la seguridad en línea no debe realizarse a expensas de los derechos humanos fundamentales.

La postura del Consejo se centra en varios pilares críticos:

  • Libertad de expresión: El CoE sostiene que incluso las opiniones controvertidas o “inquietantes” son esenciales para una sociedad democrática. Las medidas no deberían ser tan restrictivas como para convertir a los intermediarios de Internet en censores ordenados por el Estado.
  • El estándar “fuera de línea”: Un principio básico de las recomendaciones es que el contenido que es legal fuera de línea debe seguir siendo legal en línea.
  • Verificación de edad específica: En lugar de prohibir por completo el acceso de los niños a Internet, el CoE sugiere que las herramientas de verificación de edad deberían usarse quirúrgicamente. Estas herramientas deben apuntar a plataformas que ofrecen principalmente productos, servicios o contenido que ya están legalmente restringidos para menores fuera de línea (como contenido para adultos o juegos de apuestas).

Empoderamiento sobre exclusión

El Consejo de Europa sostiene que la verdadera seguridad proviene de facultar a los usuarios en lugar de simplemente bloquearlos. Las recomendaciones sugieren que una mentalidad de “sólo protección” es insuficiente; en cambio, se requiere una estrategia holística.

1. Fortalecimiento de la alfabetización digital

En lugar de depender únicamente de barreras técnicas, se anima a los Estados miembros a invertir en soluciones “fuera de línea”. Esto incluye iniciativas educativas, programas de alfabetización mediática y empoderamiento comunitario para ayudar a los niños a afrontar los riesgos digitales de forma autónoma.

2. Responsabilidad y transparencia de la plataforma

El CoE aboga por tareas basadas en evidencia para las plataformas, que incluyen:
Experiencias de diseño personalizadas que respetan la madurez del usuario.
Mayor transparencia sobre cómo se modera el contenido.
Procedimientos justos para garantizar que la moderación sea consistente y predecible.

3. Protección de la privacidad

Las recomendaciones sirven como advertencia contra medidas intrusivas (como el escaneo masivo de mensajes privados) que podrían socavar la comunicación cifrada. El objetivo es crear un entorno seguro sin destruir el derecho a la privacidad, que es en sí mismo un componente de la seguridad infantil.

“Las medidas para evaluar y abordar los riesgos… deben dar consideración primordial al interés superior del niño… [y] deben defender sus derechos, incluidos los derechos a la libertad de expresión y a la vida privada.” — Consejo de Europa, artículo 24

Conclusión

Las recomendaciones del Consejo de Europa señalan un cambio de prohibiciones reactivas y restrictivas hacia un modelo proactivo de ciudadanía digital. Al centrarse en la garantía de edad específica y el empoderamiento de los usuarios en lugar de la exclusión generalizada, los formuladores de políticas pueden proteger a los niños sin comprometer los valores democráticos de la libertad y la privacidad.