El dilema de los deepfake: detectar medios generados por IA en los medios de comunicación

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Cada vez es más difícil confiar en tus ojos.

La inteligencia artificial en los medios de comunicación ya no es un concepto futurista. Está aquí. Y es complicado.

Tomemos como ejemplo los deepfakes. Se trata de vídeos o clips de audio creados por IA que representan eventos que nunca sucedieron. Puede parecer que las personas dijeron cosas que nunca hicieron. Pueden parecer como si estuvieran en lugares en los que nunca estuvieron. La tecnología es lo suficientemente avanzada como para engañar a la mayoría de los observadores casuales.

Esto crea un desafío enorme. Los consumidores de medios de comunicación ahora deben distinguir el contenido real del contenido generado por IA. No se trata sólo de detectar un filtro defectuoso. Se trata de identificar la desinformación y la desinformación.

¿Por qué esto importa? Porque la confianza se está erosionando. Cuando no puedes decir qué es real, dejas de creer en nada.

“La inteligencia artificial en los medios de comunicación incluye la presencia de contenidos como los deepfakes, que pueden retratar eventos inexistentes.”

Ésta es una de muchas dificultades. También hay bots, sesgos algorítmicos y feeds seleccionados. Pero los deepfakes son únicos. Imitan la realidad tan fielmente que pasan por alto nuestro escepticismo natural.

¿Cómo puedes detectarlos? Busque inconsistencias. Movimientos fallidos. Iluminación antinatural. Expresiones faciales extrañas. Pero incluso esas pistas son cada vez más difíciles de encontrar a medida que mejora la tecnología.

La carga recae sobre el consumidor. La alfabetización mediática es ahora una habilidad de supervivencia. Tienes que cuestionar lo que ves. Hay que comprobar las fuentes. Hay que ser escéptico.

Es agotador. Pero es necesario.

La línea entre la verdad y la mentira se está borrando. Y no va a quedar más claro en el corto plazo.