Darren Aronofsky, un director conocido por películas visualmente impactantes como Black Swan y The Whale, ahora se aventura en la narración generada por IA con su nueva serie de cortometrajes, On This Day…1776. El proyecto, encabezado por su primer estudio de IA, Primordial Soup, tiene como objetivo combinar arte y tecnología, pero la ejecución hasta ahora parece más un experimento caótico que una exploración significativa.
La serie recrea momentos clave de la Revolución Americana y se estrena semanalmente en el aniversario del evento. Sin embargo, los primeros episodios adolecen de artefactos de inteligencia artificial notables y decisiones artísticas cuestionables. ¿El problema más evidente? El error ocasional e inexplicable en el que “América” se traduce brevemente como “Aamereedd”, una señal reveladora de la IA generativa en funcionamiento. Esto no es necesariamente un error; Aronofsky está aceptando abiertamente las imperfecciones de la IA como parte del proyecto.
El problema del arte impulsado por la IA
La ambición de Aronofsky no es ocultar la presencia de la IA sino integrarla. Primordial Soup busca crear un nuevo modelo creativo, fusionando narrativa con flujos de trabajo experimentales. El problema es que el resultado actual parece inconexo y distrae. Los rostros parecen cerosos o gomosos, los labios no se sincronizan con el diálogo y el énfasis excesivo en las texturas hiperrealistas (mechones de cabello, tejido de arpillera, poros de la piel) se siente como una demostración forzada de las capacidades de la IA en lugar de una parte natural de la narración.
La serie también adolece de elecciones de dirección extrañas: planos ajustados de zapatos, la nuca y secuencias demasiado dramáticas. Estas decisiones, presumiblemente tomadas por cineastas humanos, chocan con las imágenes generadas por la IA, creando un producto final inquietante y a menudo ridículo.
La ansiedad por la IA en Hollywood
Este proyecto llega en un momento tenso en Hollywood. Después de recientes huelgas por la amenaza de la IA a los trabajos creativos, estudios como Disney ya están haciendo acuerdos con desarrolladores de IA (como OpenAI) para explotar la propiedad intelectual. Aronofsky reconoce esta inevitabilidad y afirma que dar forma a las herramientas de IA es mejor que dejar que otros lo hagan. Pero su enfoque (redoblar la apuesta por los fallos generados por la IA) no es la solución.
En este día…1776 parece más una prueba de concepto que un producto pulido. Los episodios duran menos de 5 minutos y apenas tocan la superficie de eventos históricos como Washington izando la bandera estadounidense o la expedición invernal de Henry Knox. El ritmo es nítido, probablemente debido a las limitaciones de tiempo de la IA, pero el efecto general es decepcionante.
La participación humana sigue siendo opaca
Los detalles sobre las contribuciones humanas son escasos. Faltan créditos y sólo unos pocos nombres (Jordan Dykstra para la partitura, Lucas Sussman como líder de la sala de escritores) son reconocidos públicamente. Las fuentes de producción afirman que los humanos se encargan del guión gráfico, la edición y la limpieza de posproducción, pero el proceso sigue siendo en gran medida opaco. La serie se basa en gran medida en herramientas como Veo de Google y Gemini de DeepMind, pero los detalles de su uso no se revelan por completo.
La IA en la historia: una oportunidad perdida
La serie intenta replantear la Revolución como un experimento frágil, no como una conclusión inevitable. Este punto es válido; el éxito de la Revolución Americana estaba lejos de ser seguro. Pero la ejecución socava el mensaje. En comparación con las humildes Actas del Bicentenario de 1976, que ofrecían concisas reflexiones históricas, En este día… 1776 resulta llamativo y distrae.
En última instancia, la empresa de Aronofsky destaca los desafíos de integrar la IA en el arte. Si bien las herramientas de inteligencia artificial avanzan rápidamente, simplemente generar imágenes no es suficiente. Una narrativa convincente requiere una dirección reflexiva, profundidad emocional y un propósito claro, cualidades de las que En este día…1776 carece actualmente. El experimento puede ser valioso a largo plazo, pero en este momento es un recordatorio confuso de que el contenido generado por IA no reemplaza el arte humano.
