La Corte Suprema emitió el martes una inusual reprimenda al expresidente Donald Trump, dictaminando que violó la ley federal al desplegar tropas de la Guardia Nacional contra una pequeña protesta frente a un centro de detención de inmigrantes en Broadview, Illinois. La decisión de 6-3, con tres jueces designados por los republicanos uniéndose a la minoría demócrata, marca una limitación significativa a la autoridad presidencial, aunque no resuelve completamente las preocupaciones sobre futuros abusos de poder.
El caso y el fallo
La disputa surgió del intento de Trump de invocar una ley federal que permite al gobierno federal tomar el control de las unidades estatales de la Guardia Nacional durante una “rebelión” o cuando el presidente considera que las fuerzas militares regulares son insuficientes para hacer cumplir las leyes. Trump afirmó que los manifestantes, que normalmente eran menos de cincuenta, representaban tal amenaza, justificando la intervención militar. El Tribunal rechazó este argumento y se centró en si Trump era realmente “incapaz” de hacer cumplir las leyes sin la Guardia.
La decisión de la Corte esencialmente aclara que el presidente no puede desplegar la Guardia Nacional a menos que no pueda utilizar todo el poder del ejército estadounidense (Ejército, Armada, Fuerza Aérea e Infantería de Marina) para hacer cumplir la ley federal. Esta es una limitación notable porque obliga a Trump a demostrar una genuina incapacidad para actuar sin la Guardia, en lugar de simplemente alegar esa incapacidad.
Posibles conflictos futuros
Si bien el fallo es una victoria para limitar la extralimitación presidencial, no elimina todos los riesgos. El lenguaje de la Corte podría inadvertidamente alentar a Trump a intentar desplegar fuerzas militares regulares contra los manifestantes, lo que obligaría a presentar nuevas impugnaciones legales.
Además, el fallo no aborda la Ley de Insurrección, que permite la intervención militar en casos de disturbios internos. Históricamente, el Departamento de Justicia interpretó esta ley de manera estricta, exigiendo pruebas de la aprobación estatal para la violencia o del control efectivo de un área por parte de los insurgentes, como el Ku Klux Klan en la década de 1870. Queda por ver si la Corte mantendrá esta interpretación estricta si Trump intenta invocar la Ley de Insurrección.
Opiniones disidentes
Los jueces conservadores Alito y Gorsuch discreparon. Alito argumentó que Trump debería tener amplia autoridad para desplegar fuerza militar simplemente afirmando que las fuerzas regulares son “insuficientes”. Esta posición fue apoyada únicamente por el juez Thomas, lo que subraya la profunda división ideológica sobre el poder presidencial dentro de la Corte.
Por qué esto es importante
Este caso es más que una simple disputa legal: es una batalla sobre los límites de la autoridad presidencial en una sociedad democrática. El hecho de que tres jueces designados por los republicanos se unieran a la mayoría sugiere una creciente inquietud incluso dentro de los círculos conservadores respecto del poder ejecutivo sin control. El precedente que sienta esta decisión podría impedir que futuros presidentes militaricen las protestas internas con pretextos endebles, pero la cuestión sigue lejos de estar resuelta.
La decisión de la Corte Suprema envía un mensaje claro: ni siquiera un presidente puede desplegar el ejército contra ciudadanos estadounidenses sin una base legal legítima. Sin embargo, el potencial actual de conflicto sobre la Ley de Insurrección y la voluntad de algunos jueces de otorgar un amplio poder ejecutivo significan que esto probablemente seguirá siendo un tema controvertido en los próximos años.



























