La gripe es una realidad recurrente para muchos, y se estima que el 11 por ciento de las personas no vacunadas se enfrentarán a la infección este invierno. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) actualmente califican esta temporada como “moderadamente grave”, con más de 11 millones de enfermedades, 120.000 hospitalizaciones y aproximadamente 5.000 muertes ya reportadas en los EE. UU. Ciudades como Nueva York están experimentando hospitalizaciones récord relacionadas con la gripe, impulsadas por un subclade H3N2 particularmente agresivo llamado K.
La persistente amenaza de la influenza
Si bien no se trata de una “supergripe”, las mutaciones de la cepa actual han reducido la eficacia de las vacunas existentes y las tasas de vacunación (alrededor del 44 por ciento de los adultos) se mantienen por debajo de los niveles prepandémicos. La caída de la vacunación, especialmente entre los niños, ha exacerbado las hospitalizaciones.
La influenza es mucho más que un inconveniente estacional. La Organización Mundial de la Salud estima que se producen mil millones de infecciones al año, lo que provoca hasta 650.000 muertes respiratorias. Más allá de la mortalidad, la gripe aumenta el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares y causa aproximadamente 111 millones de días laborales perdidos sólo en Estados Unidos. Históricamente, la influenza ha sido la precursora de pandemias devastadoras, incluido el brote de 1918 que mató al menos a 50 millones de personas. Es probable que la próxima pandemia mundial se origine a partir de una mutación del virus de la gripe, lo que hace que la investigación en curso sea crucial.
Métodos de protección actuales
La defensa más inmediata sigue siendo la vacuna anual contra la gripe. Si bien no es perfecto, todavía ofrece entre un 70 y un 75 por ciento de protección contra la hospitalización en niños y entre un 30 y un 35 por ciento en adultos. Los tratamientos antivirales tempranos como Tamiflu también pueden reducir la gravedad de la enfermedad. Las pruebas rápidas en el hogar permiten una intervención más temprana, lo que mejora los resultados.
Limitaciones de la vacunación anual
El sistema actual de vacunación contra la gripe se basa en predecir la cepa dominante cada año, un proceso que puede provocar desajustes y una eficacia reducida. La rápida tasa de mutación del virus dificulta el desarrollo de una inmunidad duradera. La revacunación anual es inconveniente y contribuye a las dudas sobre las vacunas.
La búsqueda de una vacuna universal contra la gripe
El objetivo final es una vacuna contra la gripe “universal”, eficaz contra una amplia gama de cepas y que proporcione una protección duradera durante al menos un año. Esto requiere ir más allá de los métodos tradicionales que se dirigen a la “cabeza” de hemaglutinina (HA) que muta rápidamente para centrarse en regiones virales más estables.
Los investigadores están explorando varios enfoques prometedores:
- Vacunas de tallo/tallo de HA: Dirigidas a la región del tallo de HA más conservada para inducir una inmunidad ampliamente reactiva.
- Pantallas de mosaico/nanopartículas: Presenta antígenos de múltiples cepas para entrenar al sistema inmunológico para que reconozca características comunes.
- Dirigido a la neuraminidasa (NA): Centrándose en la proteína NA, que muta con menos frecuencia.
- Estimulante de células T: Mejora las respuestas de las células T a las proteínas virales internas para una protección más duradera.
Más allá de las vacunas tradicionales
Los enfoques innovadores incluyen tratamientos preventivos de acción prolongada, como vincular químicamente los inhibidores de la neuraminidasa a anticuerpos para una protección durante toda la temporada. Se están investigando tecnologías de edición genética, como CRISPR, para desarrollar aerosoles nasales antivirales que podrían desactivar una amplia gama de virus de la gripe.
La necesidad de inversión
A pesar de la importante carga de la influenza, la financiación de la investigación ha sido históricamente inadecuada. Si bien iniciativas recientes, como la inversión de 500 millones de dólares de la administración Trump, son prometedoras, el compromiso sostenido es vital. Eliminar la influenza es posible, como lo demuestra la erradicación de enfermedades como la viruela y la casi erradicación del sarampión y las paperas.
El camino a seguir
La influenza es una amenaza prevenible. Con una inversión continua en investigación y un cambio hacia estrategias de vacunas más duraderas, un mundo sin gripe no es sólo una posibilidad: es un objetivo alcanzable.
