Elon Musk ha anunciado planes para establecer una nueva instalación de fabricación de chips, denominada “Terafab”, para asegurar el suministro de semiconductores necesarios para las crecientes iniciativas de robótica e inteligencia artificial de Tesla y SpaceX.
La escasez que impulsa la mudanza
Musk reveló sus ambiciones durante un evento en Austin, Texas, afirmando sin rodeos que la medida no es opcional. “O construimos el Terafab o no tenemos los chips, y los necesitamos, así que construimos el Terafab”, dijo. Esto pone de relieve un cuello de botella crítico en la industria tecnológica: la actual cadena de suministro de semiconductores no puede seguir el ritmo de la rápida demanda de las empresas que traspasan los límites de la inteligencia artificial y los sistemas autónomos.
Escala y alcance del Terafab
La instalación propuesta, que se ubicará cerca de la Gigafábrica existente de Tesla en Austin, está diseñada para tener una inmensa capacidad de producción. Musk imagina fabricar chips capaces de entregar entre 100 y 200 gigavatios de potencia informática al año en la Tierra. De manera aún más ambiciosa, pretende producir un teravatio de potencia de chip para aplicaciones espaciales.
Por qué esto es importante
Esta medida es una respuesta directa a la escasez mundial de chips que ha afectado a las industrias desde el inicio de la pandemia de COVID-19 y a una tendencia creciente entre los gigantes tecnológicos que buscan controlar componentes críticos en sus cadenas de suministro. Tesla y SpaceX no están solos; Apple, Intel y TSMC están ampliando sus capacidades de fabricación de chips.
El cronograma sigue sin estar claro
Si bien Musk ha expuesto su visión, no se ha proporcionado ningún cronograma concreto para la construcción o el estado operativo del Terafab. El éxito de este proyecto dependerá de conseguir capital, superar los desafíos logísticos y competir con fabricantes de chips establecidos.
La decisión de Musk de integrar verticalmente la producción de chips indica un compromiso a largo plazo con la IA y la robótica, y un reconocimiento de que depender de proveedores externos ya no es una estrategia viable para empresas con objetivos de crecimiento agresivos.



























