El presidente chino, Xi Jinping, destacó recientemente el año 2025 como un año de avances significativos en inteligencia artificial (IA) y tecnología de semiconductores, lo que posiciona a China como un importante competidor de Estados Unidos en estos sectores críticos. Durante el año se produjeron avances tanto por parte de empresas respaldadas por el Estado como de empresas privadas, que remodelaron el panorama tecnológico mundial y agravaron la rivalidad actual entre las dos superpotencias.
El salto adelante de la IA en China
Los desarrollos más notables se centraron en el lanzamiento de modelos de IA. DeepSeek, una empresa china de inteligencia artificial, lanzó su modelo R1 a principios de año, desafiando directamente las últimas ofertas de OpenAI. Este lanzamiento desencadenó una fuerte caída en las acciones tecnológicas estadounidenses, y Nvidia perdió 600 mil millones de dólares en capitalización de mercado en un solo día a medida que los inversores reaccionaron ante la mayor competencia.
DeepSeek continuó innovando y lanzó DeepSeek-V3.2 en septiembre, con un rendimiento comparable al GPT-5 de OpenAI y al Gemini 3-Pro de Google. El modelo emplea tecnología Sparse Attention (DSA), que reduce los costos informáticos en un 50 % sin comprometer el rendimiento. Sin embargo, las preocupaciones sobre la seguridad de los datos llevaron a varias naciones europeas (incluidas Italia, Dinamarca y la República Checa) a prohibir a las agencias gubernamentales el uso de modelos DeepSeek.
Semiconductores e inversión corporativa
Más allá de la IA, los gigantes tecnológicos de China hicieron importantes inversiones en tecnología de chips. Alibaba lanzó los modelos Qwen2.5-Max y Qwen3-Max, alegando superioridad sobre los modelos de la competencia en ciertos puntos de referencia. La compañía se comprometió a invertir 50.600 millones de dólares en computación en la nube e inteligencia artificial durante los próximos tres años, lo que indica un compromiso a largo plazo con el sector.
Huawei también entró en escena, anunciando nuevas tecnologías informáticas y chips de inteligencia artificial para desafiar el dominio de Nvidia. Estados Unidos y China entablaron disputas sobre el acceso a los chips Nvidia a lo largo del año, y el presidente Trump finalmente autorizó las ventas a clientes chinos aprobados con un recargo del 25%. Esta medida subraya la importancia estratégica de la tecnología de semiconductores en las tensiones geopolíticas.
El decimoquinto plan quinquenal y el crecimiento futuro
De cara al futuro, el próximo plan quinquenal de desarrollo social y económico de China dará prioridad a las “industrias del futuro”, incluidas la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y las interfaces cerebro-computadora. Deloitte predice que la financiación china para la investigación básica superará el 10% durante este período, acercando los niveles de inversión a los de Estados Unidos y Japón.
Se prevé que el mercado de chips de IA crecerá entre siete y nueve veces su valor en 2025, alcanzando potencialmente los 40.000 millones de dólares. Esta expansión, combinada con el desarrollo continuo de infraestructura, solidificará aún más la posición de China como potencia tecnológica líder.
Los avances de China en IA y semiconductores no son meras hazañas tecnológicas; representan un cambio estratégico en el equilibrio de poder global. La agresiva inversión y la rápida innovación del país plantean un desafío directo al dominio estadounidense, lo que obliga a reevaluar la política tecnológica y la competitividad.


























