Un chequeo de rutina salvó a Qiu Sijun, un jubilado de 57 años del este de China, de un retraso potencialmente fatal en el diagnóstico de cáncer de páncreas. Apenas tres días después de una prueba estándar de diabetes, recibió una llamada inesperada del Dr. Zhu Kelei, jefe del departamento de páncreas del hospital, solicitando un seguimiento.
¿La razón? La inteligencia artificial (IA) había detectado un tumor en etapa temprana en su tomografía computarizada de rutina, antes de que el Sr. Qiu experimentara algún síntoma. Esto permitió una pronta extirpación quirúrgica, mejorando drásticamente su pronóstico.
Este caso es indicativo de una tendencia creciente en China: hospitales y empresas de tecnología están implementando rápidamente herramientas de diagnóstico basadas en inteligencia artificial para abordar algunos de los problemas médicos más desafiantes. El cáncer de páncreas, muy difícil de detectar tempranamente, es un foco clave. La detección temprana es fundamental porque el cáncer de páncreas suele ser mortal cuando se detecta en etapas posteriores.
El sistema de inteligencia artificial, que actualmente se está probando en el hospital, analiza las tomografías computarizadas con notable velocidad y precisión, señalando anomalías que los radiólogos humanos podrían pasar por alto, particularmente en las fases tempranas y asintomáticas de la enfermedad. Esto significa que más pacientes como el Sr. Qiu pueden recibir una intervención que les salve la vida antes de que el cáncer se propague.
La carrera por integrar la IA en la atención sanitaria no se trata sólo de velocidad; se trata de equidad. El impulso de la IA en la medicina por parte de China podría reducir las disparidades en el acceso a diagnósticos de alta calidad, especialmente en las zonas rurales donde los médicos especialistas son escasos.
Esta tecnología demuestra el potencial de la IA para revolucionar la atención sanitaria, pasando del tratamiento reactivo a la prevención proactiva y, en última instancia, salvar vidas.
